23.1.17

Vacaciones con niños por la costa del País Vasco Francés.

No es que lo digamos nosotros, lo dice la historia y personajes tan ilustres como Napoleón III o Victor Hugo. Los pueblos costeros ubicados en el País Vasco-Francés fueron, y seguirán siendo, uno de los destinos vacacionales más demandados de Francia. Nuestra ruta comprende cuatro localidades con un estilo único y personal, resultado de la influencia de la arquitectura vasca y francesa.



Nadie queda indiferente cuando ve las casas blancas con entramado de madera pintado de rojo (en su mayoría), verde o azul. Si a esto le añadimos largas playas obtendremos el resultado deseado: unas estupendas vacaciones familiares. 


HENDAYA


A tan solo 17 km de Hondarribia, cruzando el río Bidasoa nos situamos en el primer pueblo de la costa de Aquitania. 


Vista de Hendaya desde Hondarribia

Quizá lo más característico es la extensa Playa Ondarraitz y las famosas rocas conocidas popularmente como  “las gemelas” ("Les deux jumeaux"). Esta playa es idónea para practicar surf, submarinismo o deportes acuáticos como la vela. Para los niños hay un club infantil llamado Club Neptune, el cual realiza todo tipo de actividades para los más pequeños como beach tenis, torneos, juegos con castillos hinchables, bolera, trampolines, etc.



La playa dispone de un gran paseo marítimo inaugurado en el año 2012. En uno de los edificios de este “Boulevard del Mar” podemos encontrar la oficina de turismo, que por cierto tiene wifi gratis.

Otro de los atractivos de Hendaya es que parte de su núcleo urbano colinda con la Bahía de Txingudi. Es un paseo muy bonito en el cual encontrareis grandes y coloridos parques infantiles.

Sobre los acantilados de Hendaya se alza el Castillo-Observatorio Abbadia, una construcción neogótica que encargó construir en el año 1870 el científico Antoine d’Abbadie. Es imposible ver la silueta del castillo sin pagar la entrada, ya que está rodeada de frondosa y densa vegetación. El caso es que durante nuestra visita estaba cerrado y nos fue totalmente imposible acercarnos al edificio. Una pena porque nos hubiera encantado verlo. Así que en base a nuestra experiencia os aconsejamos visitar la Web Château Observatoire Abbadia, consultar horarios y en temporada alta reservar (la visita es guiada y está limitada a un número de personas al día).

Imagen de la web sites & musees en pays basque

Para los amantes del senderismo Hendaya dispone de varias rutas costeras que unen la localidad con San Juan de Luz y Hondarribia. El caminante tendrá la oportunidad de observar la bonita imagen que ofrecen los acantilados de la costa vasco-francesa. En la Web Hendaya Turismo hay tres pdf con la descripción de las rutas. 




SAN JUAN DE LUZ 


A escasos 13 km de Hendaya se encuentra uno de los pueblos más bonitos y acogedores de nuestra ruta. Situado al fondo del Golfo de Vizcaya, San Juan de Luz fue en su día un importante centro turístico famoso por sus playas, balnearios y puerto pesquero.


Nuestro paseo comenzó en una de las calles más emblemáticas de la localidad, la Rue León Gambetta. Es peatonal y en ella predominan las casas de estilo vasco cuya planta baja se ha aprovechado para instalar comercios y boutiques de todo tipo.



En esta misma calle encontramos la Iglesia de San Juan Bautista (Église Saint-Jean-Baptiste) construida en los siglos XV-XVII y en la cual se celebró la boda real entre la infanta de España Maria Teresa y Luis XIV de Francia. Quizá la parte externa del edificio religioso no tenga nada llamativo, de hecho está tan encajonada que pierde todo el encanto. Pero que eso no os detenga para entrar en su interior, es verdaderamente fascinante. Tiene una nave única, galerías de madera y un bonito altar barroco. Lo que más nos llamó la atención fue un barco suspendido del techo.


La Rue Gambetta desemboca en la pintoresca Plaza Luis XIV (Place Louis XIV), con cafeterías cuyas terrazas dan vida al lugar. 


En el centro hay una pérgola llena de niños jugando y en un lateral dos edificios históricos, la Mansión Luis XIV y la Ville Saint Jean de Luz.


Continuamos nuestra visita por la bonita Rue Republique que nos llevará directamente a la playa. La calle parte de la plaza Luis XIV y al inicio podemos encontrar la famosa pastelería Maison Adam (si sois golosos este es vuestro lugar).

La “playa grande” es uno de los atractivos turísticos que han dado a San Juan de Luz la fama y el prestigio que se merece. Gracias a su forma de concha y a tres diques que protegen la zona de las olas, esta playa es el lugar perfecto para bañar a los niños más pequeños. 


Detrás de la arena encontramos alineadas una extensa fila de casas o mansiones cuya peculiaridad es que disponen de un puente de madera que accede directamente al bonito paseo marítimo (fotografía inicial del post). Recomendamos venir al atardecer para disfrutar de una estupenda puesta de sol. 


En la bahía hay dos edificios que merecen la pena ser mencionados, el Gran Hôtel construido en el año 1909 y el Casino La Pérgola

No podemos irnos de San Juan de Luz sin visitar el puerto pesquero que conserva leyendas sobre los corsarios que por el siglo XVII convirtió este lugar en centro de operaciones.


Igual que ocurre en Hendaya, San Juan de Luz dispone de actividades en la playa orientadas a entretener a los más pequeños. Además en la Web de turismo podréis encontrar una visita guiada para los niños con el tema “la búsqueda del tesoro”.

BIARRITZ 


El hecho de que Napoleón III y su esposa Eugenia decidieran veranear en esta ciudad pesquera, hizo que la mayor parte de la realeza y aristocracia de la época imitaran sus costumbres y construyeran en Biarritz esbeltas villas señoriales, que hoy siguen en pie para recordarnos el glamour de aquella Belle Époque.

Villa Belza
La playa más popular es La Grande Plage. En ella Eugenia de Montijo hizo construir su palacio veraniego convertido ahora en el gran Hôtel du Palais. Otro edificio representativo del estilo art decó situado en este paseo marítimo es el Casino Municipal que también alberga en su interior un teatro. Al fondo podemos ver el faro y tras él la Playa Miramar (esta playa es menos recomendable para ir con niños).


Después de disfrutar en la playa paseamos hasta La Roca de la Virgen a la cual se accede a través del Puente Eiffel ordenado construir por Napoleón III. La leyenda dice que unos marineros que volvían a casa fueron sorprendidos por una gran tormenta y gracias a un rayo de luz que apareció del cielo e hizo las veces de faro, pudieron regresar sanos y salvos. En agradecimiento los pescadores pusieron la estatua de la Virgen en esta roca. Justo al lado está situado el Museo del Mar Aquarium de Biarritz (todos los días hay una actividad en la cual los niños pueden dar de comer a las focas).


Pero para nosotros la zona con más encanto de Biarritz es el Puerto Viejo o Port Vieux que combina palacios señoriales con casas de estilo vasco. Hay un bonito paseo marítimo y una playa protegida del viento y las olas. Recomendamos pasear por las calles que salen de este puerto y nos introducen hacia la ciudad. Están repletas de bares, restaurantes y bonitas tiendas.


Otros edificios que hay que ver en Biarritz son: La Iglesia ortodoxa rusa, La Capilla Imperial (Chapelle Imperiale) lugar de culto privado de Napoleón III y su esposa, La Gare du Midi antigua estación de tren de Biarritz y la Iglesia de Santa Eugenia.

Para los golosos Biarritz esconde un lugar muy especial, el Museo del Chocolate un espacio que encantará a niños y mayores. Para los ávidos de recibir cultura la ciudad cuenta con el  Museo de la Historia de Biarritz y el Museo de Arte Oriental Asiática.


BAYONA


Es cierto que Bayona no está situada justo en la zona costera del País Vasco Francés, pero estar aquí y no ver esta ciudad es un delito (está situada a 9 km de Biarritz).


Bayona no tiene playa, pero está rodeada por el río Nive que separa el casco antiguo en dos (Grand Bayonne y Petit Bayonne), y el río Adour instantes antes de que desemboque en el mar Cantábrico.

Río Nive

Cabe decir que nosotros quedamos gratamente sorprendidos nada más poner un pie en la Rue D’Espagne, lugar en el cual comenzamos nuestra visita. La calle es peatonal y en ella pudimos observar como los edificios tienen una mezcla de la arquitectura vasca y francesa, con ventanas de madera y coloridas fachadas de las cuales colgaban banderines de color rojo y verde (aunque ya se les veía un poco comidos por el sol). 




La calle desemboca en la Place Pasteur y justo a la derecha se encuentra la catedral de Bayona Cathédrale Ste-Maria, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1998. 

Place Pasteur

La Catedral tiene dos bonitas torres puntiagudas que pueden ser vistas desde cualquier punto de la ciudad. Su interior acoge el sepulcro de San León, patrón de la ciudad.


Después de callejear un poco bajamos hasta el río Nive (por cierto, hay una zona con bares y restaurantes con terrazas cerca del agua) y nada más cruzar uno de los puentes nos encontramos en la Pequeña Bayona


En ella se encuentra situada la iglesia de San Andrés, el Museo Vasco y el Museo de Bonnat


Para terminar el recorrido nos acercamos a ver la zona bañada por el río Adour llamada barrio Saint-Esprit. Aquí encontramos La Ciudadela y fortificaciones de Vauban, la iglesia Saint Esperit o la sinagoga de Bayona.



ALOJAMIENTOS

Hemos visitado esta zona en dos ocasiones. La primera fue en junio del 2006 y en aquella época nos encontrábamos haciendo una ruta por los pueblos más bonitos del sur de Francia. Nos alojamos en Biarritz en el Hôtel Edouard VII, situado a 10 minutos del Puerto Viejo.


El hotel es una bella mansión burguesa del S.XIX conocida como  “Villa des Rosiers”. El interior está gustosamente decorado con muebles, lámparas y cuadros de época. Los desayunos son muy buenos, con zumo natural de naranja recién exprimido y productos de buena calidad. Muy recomendable.

El 1 de noviembre de 2016 visitamos por segunda vez esta zona de Francia y Bidart fue la localidad elegida para establecer nuestro alojamiento (está situada a medio camino entre San Juan de Luz y Biarritz).


Bidart

Reservamos a través de Booking en el Hôtel La Frégate, ubicado justo en frente de la playa. Todas las habitaciones están orientadas al mar y para disfrutar más de las vistas, tienen una gran terraza. 


Además desde el hotel sale un camino que conduce a los huéspedes hasta la arena blanca y fina que cubre la costa. La habitación tiene un calentador de agua y sobres de café, té, pastas y mini magdalenas. El único pero que le pondríamos es que no tiene nevera, y ya se sabe que cuando viajas con niños viene muy bien para guardar algún yogurt o potitos. El personal muy amable, sobre todo con los peques.

NUESTRA VALORACIÓN

Si hemos estado en dos ocasiones en esta zona está claro que nuestra valoración no puede ser negativa. Pero nada es perfecto y como todos los sitios tiene cosas que buenas y malas.

Lo que más nos ha gustado:
  • El estilo arquitectónico único resultado de esa mezcla de culturas vasca y francesa. Pero esta fusión está presente también en las costumbres. Lo normal es ver plazas de toros, torneos de pelota vasca o carteles que nos indican que se habla euskera. 
  • Los paisajes que rodean los pueblos, la costa con sus acantilados, las playas infinitas...todos los parajes son preciosos. 
  • La cercanía con España hace que planificar unas vacaciones o una escapada sea de lo más sencillo.


Lo que menos nos ha gustado
  • Los precios. No se nos puede olvidar que estamos en Francia, y aquí todo es más caro.
  • El tráfico. La carretera que une los pueblos costeros es un ir y venir de coches. En las horas punta se colapsa por completo. La verdad es que hay que armarse de paciencia. Resulta que es de único sentido y los tramos en los cuales no se puede adelantar son los más numerosos (es cierto que hay autovía, pero un buen viajero siempre va por carreteras secundarias). Nuestra segunda visita coincidió con la gran fiesta del “espelette” en la cual cubren las fachadas de pimientos rojos (esta hortaliza es la imagen y logotipo del País Vasco Francés y está presente en casi todos los souvenirs). El caso es que pillamos un atasco monumental. Estuvimos dos horas para recorrer 10km. Diego ha quedado traumatizado, cada vez que escucha la palabra espelette sale corriendo.



NUESTRA RUTA




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