14.3.16

10 + 1 Propuestas imprescindibles para ver y hacer en China.

Dada la dimensión y la cultura milenaria del país, resulta muy complicado decidir cuáles son los lugares más importantes que un turista puede visitar en su primer viaje a China. En este post os contamos nuestros 10 + 1 imprescindibles. 
  

1- IR A LA PLAZA DE TIANANMEN


Nos encontramos en la plaza más grande del mundo, en ella tienen cabida hasta 1 millón de personas durante los desfiles o manifestaciones. Su significado es Plaza de la Paz Celestial y desde que se instauró la República Popular China en 1949 es el símbolo del país. Lo que más nos llamó la atención fue la presencia policial que domina la plaza. Es digno de ver como los jóvenes policías solo mueven el cuello de un lado a otro, manteniendo el resto del cuerpo inmóvil durante toda su jornada. Toda una proeza.



En la plaza podemos encontrar la Torre de Tiananmen, el Monumento a los Héroes del Pueblo, el Mausoleo de Mao Zedong, la Torre Quianmen,  el Museo Nacional de China y el Gran Palacio del Pueblo.


2- ENTRAR EN LA CIUDAD PROHIBIDA


Durante más de cinco siglos fue el lugar donde residía y gobernaba el Emperador, y en sus dependencias no  podían entrar el resto de ciudadanos chinos. Por eso se llama Ciudad Prohibida. Fue construida en el S.XV por la dinastía Ming y en ella han vivido 24 emperadores. Una característica de la cultura china es la superstición, y esta ciudad tiene muchas connotaciones destinadas a encontrar la buena suerte en la vida. Por ejemplo, los pabellones están protegidos por dos leones que guardan la entrada, el león con una bola bajo las patas y la leona con un cachorro. 


Los tejados tienen figuras en sus esquinas cuya función es salvar el edificio del fuego
Una de las construcciones que más nos gustó fue la Calzada Imperial: una rampa de mármol que se utilizaba para el carruaje del emperador repleta de dragones tallados (el dragón transite poder y fortuna).


La Ciudad Prohibida es un lugar muy importante en Pekin, de hecho sigue siendo el centro de esta inmensa urbe. Y para los chinos visitar este recinto es todo un acontecimiento. Lo sienten y viven con especial fervor.   


3- SUBIR A LA GRAN MURALLA CHINA


Todo el mundo al menos una vez en la vida tiene que visitar esta imponente construcción. Tardaron 2.000 años en levantar la muralla y para ello emplearon un ejército humano compuesto por 10.000 hombres.  Con sus 8.851,8 km de longitud es considerada una de las Siete Maravillas del Mundo y desde 1987 Patrimonio de la Humanidad.


Los escalones son muy irregulares, algunos son muy altos y están desgastados del uso (por lo menos el tramo que nosotros visitamos). Así que, subir esta empinada construcción requiere un gran desgaste físico. Para los que están en forma, estupendo. Para los que no, preparen las piernas. 


Hay zonas de la muralla que están prácticamente en ruinas (Jiánkóu) y otras perfectamente conservadas (Huánghuá). La más visitada por los turistas está en Badáling, pero para nuestro gusto demasiado masificada.


4- VER LOS GUERREROS DE TERRACOTA


No se puede describir con palabras lo que se siente al situarse delante de un ejército compuesto por más de 7.000 soldados de terracota. Las figuras humanas tienen un tamaño real y lo más curioso es que no hay dos iguales. Cada una de ellas es un retrato real de un guerrero. Sus rostros están fielmente esculpidos y son capaces de transmitir la esencia de su modelo. 


Lo más llamativo es que hasta 1974 no fueron descubiertos, y todo fue fruto de la casualidad. Unos campesinos cavaron la tierra para construir un pozo y hallaron este valioso yacimiento arqueológico. La guía nos contó que se asustaron tanto que salieron corriendo. Actualmente son considerados verdaderos héroes, de hecho pudimos ver a uno de ellos firmando libros en el recinto.


Os preguntareis ¿Qué fin tenían los guerreros? El primer Emperador Qin ordenó construir este ejército para proteger su tumba en el más allá. Así, estas estatuas humanas alineadas en formación de batalla fueron enterradas en el Mausoleo de Qin Shi Huang. En 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad y a día de hoy todavía siguen desenterrando figuras de terracota.



5- HACER UN CRUCERO POR EL RIO LI 


Nos encontramos en el sur de China, en un paisaje emblemático que ha  inspirado a multitud de pintores y ha sido plasmado en los billetes de 20 yuanes. El río Li o también conocido como Río Lijiang ofrece al turista una imagen casi irreal, como si nos encontrarnos en un gran cuadro. 


Este bello paisaje está compuesto por montañas kársticas formadas hace 300 millones de años, que han sido moldeadas suavemente a lo largo de los siglos por el viento y la lluvia. Las aguas tranquilas del río Li permiten el reflejo de las montañas, completando así esta terapéutica estampa. 


La cultura china aficionada a bautizar todo lo que le rodea, ha otorgado a las colinas de nombres poéticos. Así encontramos el Dragón jugando con Agua, la Mujer que espera a su Marido, el Niño que adora a Buda, la cabeza de Dragón o la colina de los Cinco Dedos. Nuestro recorrido de 5 horas se inició en el puerto de Zhujiang, cerca de Guilin, y terminó en Yangshuo.


6- ADMIRAR LAS PAGODAS


La pagoda es un templo religioso que alberga la tumba de un importante monje budista. Esta alta torre escalonada está extendida en los países de Asia y su historia es sinónimo de cultura. La palabra pagoda se lleva utilizando desde el Siglo I y tiene su origen en India. Durante la dinastía de Han esta construcción se introdujo en China colmando el país de pagodas de distinta naturaleza. Base cuadrada, base hexagonal, redonda, de madera, ladrillo, bronce, azulejos… lo único que tienen en común es que el número de pisos es impar. Una de las pagodas más importantes de China es la pagoda Dayan (oca Mayor) y se encuentra en Xian.


En Guilin pudimos admirar las pagodas del Sol y la Luna construidas sobre el lago Banyu, que se conectan a través de un túnel bajo el agua. La pagoda del Sol es el edificio de cobre más alto del mundo (mide unos 40 metros). Recomendamos acudir por la noche y fotografiar su reflejo en el agua. 


La pagoda de Yingxian es la más antigua de China. Su construcción está realizada con madera y tiene una altura de 70 metros.


7- PASEAR POR EL BUND EN SHANGHAI


China es milenaria y futurista a la vez. Solo hace falta observar el skyline del Bund en la ciudad de Shanghai. Significa “terraplén próximo al agua” y se extiende por la orilla izquierda del río Huangpu. Los edificios construidos durante la ocupación inglesa, francesa y estadounidense hacen que el turista dude en cuanto a su ubicación se refiere ¿estoy en China? El Hotel Peace, el edifico de la Torre del Reloj, el MOCA, el Gran Teatro… todos componen la arteria financiera de Shangai. 


Y por si esto fuera poco, justo en frente nos encontramos con el futuro, el Pudong. Rascacielos que tocan las nubes, edificios con formas inimaginables, letreros luminosos… realmente increíble. 


Después de hacer mil fotografías aconsejamos ir a algún pub situado en lo alto de algún edificio cercano y disfrutar de las vistas. Nosotros elegimos el “Vue Bar” ubicado en el piso 32 del Hotel Hyatt.



8- SUBIR A LA ORIENTAL PEARL TOWER


Llegar hasta aquí y no subir a la Oriental Pearl Tower es un delito. Fue construida en 1995 con el fin de ser torre de comunicación para la TV, pero este objetivo ha quedado en segundo plano. Cuando atravesamos las puertas nos dio la sensación de estar en un centro turístico. La torre tiene una altura de 468 metros, y está compuesta por tres columnas y  un total de 15 esferas. 
En las bolas más grandes están situados los miradores, que como es obvio el que más nos interesa es el que está situado a 263 metros de altura. Para llegar hasta arriba tenemos que hacer uso de un ascensor que alcanza una velocidad de 7 metros por segundo, vamos allá!!!! En escasos 40 segundos estamos arriba, así, sin despeinarnos. Salimos a un gran mirador totalmente acristalado, paredes y suelo, para disfrutar de la ciudad a vista de pájaro. 


La verdad es que da mucho respeto, así que los que padecen de vértigo han de ir dispuestos a sufrir. En la parte superior hay un restaurante giratorio, si alguien  quiere darse un capricho solo basta con subir un pelín más por unas escaleras.

9- HACER TAI-CHI EN LOS PARQUES Y FOTOGRAFIARSE CON LOS CIUDADANOS CHINOS


Una visita ineludible para todo aquel que realice una ruta por China es pasear por algún parque, en ellos podréis respirar la autentica esencia de China. Lo normal es encontrarse grupos de personas practicando Tai-Chi, tocando algún instrumento musical, escribiendo con gran maestría los caracteres chinos con un gran pincel o representando alguna obra de teatro que hace las delicias de los allí presentes. 


En Pekin os aconsejamos ir al parque Beihai situado cerca de la ciudad prohibida. Los jardines imperiales se remontan a más de mil años y es uno de los mejores conservados de toda China. En sus 70 hectáreas, además de jardines, podréis encontrar lagos y la Pagoda Blanca.

En Guilin visitamos el parque de Las Siete Estrellas, cuyo interior alberga una colina con el mismo nombre, estanques y cuevas con grabados y pinturas de la época de Tang.
Para entrar a los dos parques hay que pagar (el precio es muy reducido).


No sabemos si es una tradición milenaria o simplemente les agrada hacerse fotos con los turistas occidentales. Sea como fuere nos hicieron sentir como verdaderos famosos. Siempre lo recordamos con gran cariño. Así que ir preparados para que os paren y formen colas para fotografiarse con vosotros. 



10- PERDERSE EN UN MERCADO TIPICO Y COMER VERDADERA COMIDA CHINA


No es un mito, en China no hay arroz tres delicias. Ni rollito de primavera. Eso es un cuento chino. El arroz que se cocina en este país es una compacta masa blanca. Es normal que se pueda comer con palillos, no se cae ni un grano. Los chinos lo usan para acompañar todas las comidas, como nosotros usamos el pan. 
Los platos más típicos son el pato laqueado, dim sum, fideos asiáticos, sopas (de aleta de tiburón)..etc Eso sí, todo lo que comáis tiene un sabor especial que solo se puede degustar en China. Nuestra experiencia culinaria fue de lo más grata. Nos encantó.
Para los paladares más atrevidos y curiosos recomendamos acudir a algún mercado con puestos de comida asiática. Estrellas de mar, escorpiones, saltamontes, riñones, caballitos de mar....todo está allí expuesto, esperando a que un turista señale una ración y sea cocinada al instante en una sartén. 


Los estómagos más conservadores también encontraran comida más occidental. Lo que más nos gustó fue ver el ambiente generado alrededor de estos puestos. Recomendamos el mercado nocturno de Donghuamen (Pekin).



+1 COMPRAR PRODUCTOS “MADE IN CHINA”

No sé si alguien puede volver a su lugar de origen sin algún producto Chino. Es todo un reto. Durante nuestro tour pudimos visitar 5 fábricas y un gran mercado compuesto por tiendas de productos de imitación. Bueno, mercado por llamarlo de alguna manera. A nosotros nos pareció un centro comercial con infinidad de pasillos y recovecos. China es el paraíso de las compras, hasta los mismos chinos compran de forma desmesurada. No hay más que tiendas, tiendas y más tiendas. 


Nuestra maleta vino repleta de productos típicos: té, pasta de arroz, galletas típicas, salsas agridulces, vino, tazas, imanes… auténticos productos “made in China”.

NUESTRA RUTA



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