Todo viajero empedernido sueña con viajar a Noruega. Para nosotros ese
sueño se hizo realidad en abril del año 2004. El país estaba empezando a
despertar del duro invierno y los turistas éramos más bien escasos. Un punto a
nuestro favor, porque en la mayoría de los lugares estábamos prácticamente
solos.
