26.4.16

San Petersburgo con niños: navegando como un zar ruso.

La mejor manera de conocer San Petersburgo es navegando por sus canales, sobre todo si viajáis con niños. Desde esta perspectiva la ciudad conserva el esplendor y la grandiosidad del pasado.  Palacios diseñados por arquitectos italianos, puentes que elevan sus compuertas en las noches blancas y espectaculares fuentes sorprenden al navegante.



El zar Pedro I adoraba pasear en barco por los canales, así que vamos a imaginar que vivimos en S.XVIII recreando uno de los mayores placeres de la aristocracia rusa. 
Naveguemos como auténticos zares!!!!

NUESTRO RECORRIDO POR LOS CANALES DE SAN PETERSBURGO

Iniciamos nuestra travesía por el río Fontanka, junto al Puente Anichkov cuya característica principal reside en cuatro grandes estatuas que representan las etapas del adiestramiento de un caballo (dominio del ser humano a la naturaleza). Uno de los cuatro caballos fue modificado por su fundidor: un testículo del animal tiene el perfil de Napoleón. Sin duda un gesto de humor y valentía.


Sin quererlo los ojos se posan en el gran edificio de color rosado situado justo al lado, el Palacio de los príncipes Beloselsky-Belozersky. Fue construido en 1484 en estilo neobarroco. Llama la atención las pilastras corintias, pórticos, columnas y ventanas. Actualmente alberga un centro cultural.
En esta parte de Nevsky Prospekt se encuentra el Palacio Anichkov, construido por Isabel I para su amante Razumovsky que vivió en él hasta su muerte.

Puente Lomonósov. Este curioso puente de decoración egipcia fue construido durante el reinado de Catalina II. Inicialmente la ciudad contaba con siete puentes iguales, pero en la actualidad solo quedan dos. Los sistemas de elevación se encuentran dentro de las cuatro torres.


Palacio Sheremetev fue uno de los lugares más importantes de San Petersburgo. El conde Sheremetev ordenó construir este grandioso palacio que contaba hasta con un teatro en su interior. En él se representaron obras teatrales y óperas con artistas muy importantes. El citado aristócrata se casó con una cantante y llegaron a coleccionar infinidad de instrumentos musicales. Así hoy en día el palacio se ha convertido en el Museo de los Instrumentos de Música.  Lo que más nos llamó la atención fue la cancela de hierro forjado y el escudo de los Sheremetev.




Nuestro barco pasa en frente del Castillo Mijáilovski. Pablo I ordenó construir este castillo porque no se sentía seguro en el Palacio de Invierno. Temia una conspiración para acabar con su vida. Pero ironías del destino, nada más trasladarse a vivir al Mijáilovski fue asesinado. No llegó habitar en su interior ni 60 días. Unos oficiales que habían sido despedidos días antes fueron sus ejecutores. Tras su muerte el castillo fue abandonado y en 1823 se donó a la Universidad de Ingeniería del ejército, por lo que también es conocido como el “Castillo de los Ingenieros”. Actualmente alberga la sede del Museo Ruso. Tiene un gran jardín de unas 9 hectáreas que permanece abierto de 10 a 22 horas (excepto el último martes de cada mes).


Justo después pasamos uno de los puentes más bonitos de San Petersburgo, el Puente de Pantaleón. Tiene adornos dorados y en las esquinas se alzan cuatro águilas bicéfalas coronadas con laurel. Muy estilo imperial ruso. Pero hay algo más que lo hace especial, aquí se encuentra una diminuta escultura de un pajarito llamado “Chízhik-Pízhik” cuyo nombre proviene de una antigua canción popular. Esta miniatura es muy querida por todos los habitantes de San Petersburgo. A los niños les encantará.


Y tras pasar los preciosos Jardines de Verano llegamos al río Neva donde nos esperan las mayores edificaciones de San Petersburgo.
Una de las imágenes más bonitas que recordamos es la zona conocida como Strelka (flecha) con una gran fuente que difumina el edificio de la Antigua Bolsa situado justo detrás y flanqueada por las columnas rostrales (en la parte alta tienen una antorcha de gas cuya función era servir de faro al puerto). 



Fortaleza de Pedro y Pablo (Petropavlovsaja Krepost´). Aquí nació San Petersburgo, en este lugar, con estas piedras. Pedro I el Grande ordenó construir una fortaleza  en la isla Zayachi como defensa por las posibles invasiones suecas a través del Báltico (cosa que jamás ocurrió). Para no desaprovechar esta implacable construcción, se usó como cárcel siendo prisioneros en ella Trostski y Dostoievski (entre otros).
Las murallas huecas miden unos 20 cm de grosor y se pueden recorrer por el exterior. Justo al lado hay una magnífica playa cuyo acceso en verano es de pago (unos 2€). En el interior de la fortaleza podemos encontrar un cuartel, una prisión (Bastión Trubestoskoi), el Museo de la Astronáutica y la Catedral de San Pedro y San Pablo cuya punta dorada domina toda la ciudad. En ella están enterrados los zares de Rusia desde Pedro I hasta Nicolas II. El horario de apertura es de 11 a 18h, martes hasta las 17h y miércoles cerrado.



Sin duda alguna, con lo que más disfrutamos fue observando el Palacio de Invierno desde el agua. Es desde donde mejor se aprecia su grandiosidad (mide más de 17.000 metros cuadrados). El barco se detiene muy cerca durante unos minutos, lo cual nos permite fijarnos más en los detalles. Es de estilo barroco y está adornado con columnas corintias y figuras. Este Palacio fue construido en el año 1754-1762 para la hija de Pedro I el Grande, la emperatriz Elizabeth. Actualmente alberga el Museo Estatal del Hermitage, que como es lógico estáis obligados a visitar. 



Para ello hay que reservar como mínimo una mañana (creemos que ni en dos días se podría ver todo lo allí expuesto). Si tenéis poco tiempo os recomendamos visitar solo las colecciones destacadas, y aun así será muy difícil descartar algunas obras. “Madonna Litta” de Da Vinci, cuadros de Paul Gaudguin, “La Danza” de Matisse, Van Gogh, Rembrandt….en fin, todo un empacho de buena historia artística. Una delicia (más información aquí). Durante la visita también podréis admirar el interior de las salas, las paredes, techos, lámparas, adornos.. no sabréis hacia donde mirar. 




Catedral de San Nicolás
Desde esta perspectiva se divisa la cúpula dorada de la Catedral San Isaac, centro religioso más grande y suntuoso de San Petersburgo. Solo hace falta asomarse a su interior para darse cuenta de ello. Está repleta de mármoles, mosaicos, piedras preciosas y unas 400 obras de escultura y pintura. Dicen que para cubrir la cúpula se emplearon cerca de 100 kilos de oro.


Otra de las edificaciones que asoman sobre los edificios es la Mezquita de San Petersburgo cuyo minarete más alto alcanza los 48 metros de altura. Todos miramos la cúpula azulada cautivados por su color que en cierta medida desentona entre tanto dorado.


Otra de las construcciones más características y que en esta ocasión no se trata de un ostentoso palacio (aunque lleve su nombre), es el Malecón del Palacio. Se trata de un muelle de granito de unos dos kilómetros de longitud que se extiende desde el Senado hasta el Palacio de Verano. Si tenéis tiempo aconsejamos pasear por la tarde en este lugar para admirar con detenimiento la fachada del Palacio de Invierno o la Plaza de los Decembristas. Hasta este lugar vienen multitud de recién casados para hacer su reportaje fotográfico. Es uno de los lugares más bonitos de San Petersburgo.

Junto al canal Griboiedova se encuentra situada la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada (Spasa na Krovi). Es uno de los templos más bonitos de la ciudad e imagen de San Petersburgo (con permiso del Hermitage). Resulta que en este mismo lugar fue asesinado el zar Alejandro II. Dos años más tarde se levantó en su honor esta iglesia que sería bautizada con un nombre que recordara a todos el fatal desenlace (Resurrección del Salvador).



El estilo utilizado fue neomoscovita o renovación rusa, lo cual queda patente en las 5 torres con terminación en bulbos de cebolla dorada y con mosaicos verdes, blancos, azules y amarillos. La cúpula más alta mide 81m (año en que murió el Zar) y el campanario mide 62 m (coincide con la edad de Alejandro II en el momento de su muerte). La iglesia está decorada con más de 7.000 mosaicos, así que cuando entréis en su interior quedareis totalmente sorprendidos. La entrada cuesta 250 Rublos, y está abierta de lunes a domingo (miércoles cerrado) de 10:30 a 18:00 horas. Más información aquí.


Si queréis seguir descubriendo la ciudad desde el agua hay otras dos rutas que merecen la pena realizar. Una se adentra por el canal Moika en la que se pueden observar los Puentes de Colores, la casa de la Princesa Volkonskaya, la Plaza San Isaac, el Palacio Stroganov o el Palacio Yusupov.
Otra transcurre por el canal Griboiedova y el barrio de Dostoievski. Este canal es artificial y se hizo en honor a Catalina la Grande. Para coger este barco hay que dirigirse al cruce entre los canales de Moika y Griboiedova (cerca del puente Moskovki). 

¿DONDE SE COGEN LOS BARCOS?

Los barcos realizan paseos por los canales de Moika, Fontanka y Griboyedova. Los tickets se pueden comprar en el mismo embarcadero, en una especie de kiosko situado al lado. Hay varios puntos desde los cuales se puede coger el barco, pero lo normal es acudir a calle Nevski junto al puente Anichkov. No tiene pérdida.
En el Palacio de Invierno y la Fortaleza de Pedro y Pablo también salen barcos, pero son un poco más grandes y no pasan por los canales pequeños.
Las empresas náuticas solo operan de mayo a octubre, en invierno los canales están congelados.



Recomendamos ir con algo de abrigo, aunque sea verano. Nosotros fuimos con una simple chaqueta y pasamos un poco de frío. Menos mal que el barco disponía de mantas y pudimos aguantar toda la travesía en el exterior. Es una pena perderse esas vistas.

En San Petersburgo hay más de 40 islas, 60 ríos y un, unos 340 puentes, de los cuales 22 son levadizos. Estos se abren todos los días de abril a noviembre en horario de 1.30 a 5 de la mañana. Durante las noches blancas los puentes se llenan de turistas y habitantes de San Petersburgo para observar su apertura. Se ha convertido en todo un espectáculo.


¿POR QUE DESCUBRIR LA CIUDAD POR SUS CANALES?

No sabemos si todo turista que visita San Petersburgo tendrá la misma opinión que nosotros (entendemos que no), pero a nuestro parecer hay ciertas zonas de la ciudad que resultan un poco caóticas.
Además San Petersburgo está compuesta por avenidas kilométricas y super anchas (para atravesar de un lado a otro aconsejamos hacer uso de los pasos subterráneos). Recorrer a pie todos los lugares de interés puede ser un poco cansado para los niños.
Otro dato a tener en cuenta es que no todas las calles están pensadas para transitar con sillas de bebés. Así que lo más cómodo para todos es realizar un relajante paseo sin ruidos ni coches y admirar la ciudad desde esta perspectiva. Para nosotros es la mejor manera de disfrutar de San Petersburgo.  



NO SE OS OLVIDE PROBAR COMIDA RUSA Y COMPRAR MATRIOSCAS

La comida rusa es muy variada y rica. Ensaladas típicas o “pelmeni”, los “blinis”, sopas (“borsh”) y sobre todo el caviar ruso. No pudimos dejar pasar la oportunidad de comprar una pequeña lata y degustar este manjar. ¿De verdad sabe distinto? Pues sí, no sabemos si es por estar en su país de origen, pero allí tiene un intenso sabor a mar. Según la tradición rusa no se puede comer con cuchara de metal y se ha de acompañar con vodka.





Los platos de ensalada los sirven con mahonesa, quizá de ahí venga el origen da la “ensaladilla rusa”. Lo que no sabíamos es que los rusos beben mucho, aunque durante nuestra visita pudimos ver como las cadenas de café o kafeini iban ganando terreno en la ciudad.

Todo turista se va de Rusia con una matrioska en la maleta, bueno o cuatro o cinco, tantas como abuelas o hermanas halla en la familia. Hemos de reconocer que es un recuerdo más bien femenino (sin querer entrar en polémica sexista ni nada de eso). Hay numerosas tiendas de recuerdos y justo al lado de la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada hay unos puestos con unos precios asequibles. Porque las hay de todos los precios, desde baratas a caras-carísimas. Lo que debéis tener en cuenta es que todas las piezas encajen bien. Me explico. Cuando los turistas compramos la matrioska como mucho abrimos para ver que no falte ninguna figura. Pero los rusos hacen algo más, abren y cierran todas y cada una de las muñecas para comprobar que las piezas encajan correctamente.

UN POCO DE HISTORIA


Pedro I el Grande pensó en edificar una ciudad al más estilo europeo, y así comenzó a construir San Pertersburgo. Casas, palacios, costumbres y hasta las vestimentas dejarían de tener un estilo tradicional ruso. Para levantar la ciudad tuvo que canalizar los casi 60 ríos que fluían del Neva. Tomó como modelo una de las ciudades que más admiraba, Amsterdam. Con el tiempo estos canales se convirtieron en la principal vía de comunicación en San Petersburgo, llegando a impartir cursos de navegación a quien lo necesitara. Dicen que Pedro I dejó de ir a misa los domingos para navegar en barco por la ciudad. 



No en vano se debe reconocer a Catalina II (la Grande) que San Petersburgo terminara de convertirse en una urbe totalmente europea. Alemana de nacimiento y rusa de conviccion, dotó a la ciudad de cultura y amplitud de miras. A ella se debe el nacimiento del Museo Hermitage. 

COMO LLEGAR A SAN PETERSBURGO.

En nuestro caso San Petersburgo era la última parada de nuestra ruta por las ciudades bálticas, así que llegamos en autobús desde Helsinki. 
Hay dos aeropuertos prácticamente pegados situados a unos 20km de la ciudad (Web Pulkovo Airport): 
Pulkovo 1. Para ir hasta la ciudad se puede hacer uso del autobús numero 13, de un minibús o taxi colectivo (K-3) o de un taxi.
Pulkovo 2. El autobús en este caso es el número 39 y el taxi colectivo el k-39.
Si hacéis uso del taxi normal aconsejamos negociar el precio antes de subir.
En los aeropuertos hay cajeros y oficinas de cambio para sacar dinero en rublos.
Otra opción es llegar en tren desde Moscú. Os dejamos la web de Trenes de Rusia aquí.
Para moverse por San Petersburgo lo mejor es el metro (web aquí).

VISADO RUSO

En este caso no podemos ser de gran ayuda. Nosotros lo tramitamos a través de la agencia de viajes. Hay viajeros que deciden hacer ellos mismos todo el papeleo. Nuestra mas sincera admiración. Es de lo más complicado. Primero por el idioma compuesto por caracteres totalmente ilegibles para los Españoles. Segundo por la cantidad de requisitos que hay que cumplir:
 Para empezar hay que sacarse un seguro para lo cual hay que hacerlo en las compañías que aparecen en un listado. 
 El turista tiene que tener una invitación que no se corresponde con la entrada y salida del hotel.
 Rellenar el formulario en la web y  mandar toda la documentación a Madrid o Barcelona a la Central de Visados todo ello previo pago del mismo. 
Si aún estáis interesados en realizar este trámite vosotros mismo os dejo la web aquí


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