La mejor manera de conocer San Petersburgo es
navegando por sus canales, sobre todo si viajáis con niños. Desde esta
perspectiva la ciudad conserva el esplendor y la grandiosidad del pasado. Palacios diseñados por arquitectos italianos,
puentes que elevan sus compuertas en las noches blancas y espectaculares fuentes
sorprenden al navegante.
El zar Pedro I adoraba pasear en barco por
los canales, así que vamos a imaginar que vivimos en S.XVIII recreando uno de
los mayores placeres de la aristocracia rusa.
Naveguemos como auténticos zares!!!!
Naveguemos como auténticos zares!!!!
