30.1.17

Elizondo, tras los pasos de "El Guardián Invisible"

De un tiempo a esta parte la literatura y los viajes se han convertido en eternos compañeros que, para bien o para mal, despiertan las ganas de viajar a unos o avivan los deseos de leer en otros. 

Desde que hace un par de años leí “El guardián invisible” supe que algún día caminaría por los bosques mágicos que poblan el Valle del Baztán.

Bosques enigmáticos del Valle del Baztán
Y conforme la novela me iba absorbiendo sentí la necesidad de pasear por Elizondo y percibir la fuerza que transmiten las frías piedras que unidas entre sí crean casas, palacios y puentes. Eso y ver el río Baztán, testigo  mudo de los hechos atroces que acontecen en esta fantástica novela (y posteriores).  



Atardecer en el Valle del Baztan

Así que aquí estoy, entusiasmada y dispuesta a pisar los mismos lugares que Amia Salazar frecuentaba. Y no soy la única. Resulta que ha sido tanta la repercusión que ha tenido el libro que se organizan visitas guiadas en las cuales se explica a la perfección todo lo que tiene que ver con la afamada trilogía.

Turistas en visita guiada
Tal y como describe Dolores Redondo, el casco urbano de Elizondo está compuesto por tres calles principales repletas de palacios y casonas construidas con el estilo arquitectónico propio de esta zona de Navarra. De ellas salen encantadoras callejuelas por las que deambulamos interrumpiendo la cotidiana y tranquila vida de los lugareños. 


Pero sin duda alguna lo que más condiciona la orografía de este pueblo es el río Baztan, protagonista indiscutible de Elizondo y estrella de la mayor parte de las fotografías que los turistas nos afanamos en realizar. Nadie queda indiferente ante este paisaje. Creo que al ver por primera vez la estampa pude entender porque Dolores Redondo eligió este lugar para desarrollar la trama de la novela.


Mi punto de partida no podía ser otro que el barrio de Txokoto, lugar elegido por la escritora para ubicar los escenarios más relevantes del libro.

La calle Braulio Iriarte o antigua calle Sol (tal y como Amaia Salazar gustaba recordar), está situada en la “orilla septentrional del río”. En su número 38 podemos ver la casa de la tía Engrasi cuya entrada está coronada por un arco de piedra, típico en la construcción navarra. 



En frente hay un pequeño jardín con la estatua de una madre con su hijo, obra de Jorge Oteiza.


Al lado de la casa de tía Engrasi encontramos el Museo Etnográfico ubicado en la casa más antigua de la localidad y un poco más adelante la oficina de turismo que por dentro es preciosa.


Seguimos caminando por esta calle y justo al final vemos el hostal “Trinquete Antxitonea” en cuyo interior se esconde un antiguo frontón que aparece en algunos capítulos de la trilogía, y el Bar Txokoto que es frecuentado por los personajes de la novela.

Hostal Trinquete Antxitonea

Acto seguido aparece ante nuestros ojos el obrador de las hermanas Salazar. La casa elegida por Dolores Redondo se llama “Errota Zañenea” y está ubicada en un bonito rincón desde el cual parte un callejón que desemboca justo en la orilla del río Baztán.



Abandonamos el barrio Txokoto cruzando el puente Muniartea que tantas veces atraviesa Amaia Salazar para llegar a casa de su tía. No podemos evitar pararnos a observar la presa y la biblioteca desde esta perspectiva. Fue una pena que el río estuviera poco caudaloso para ver el salto de agua más abundante, pero el otoño de 2016 no fue lo que se dice lluvioso.  



Nuestra siguiente parada es el Ayuntamiento, en el cual observamos el “eterno escudo ajedrezado”. Junto a él hay una piedra muy especial para la inspectora, la Botil Harri, usada en el S.XVII para apuntar los tanteos de la antigua pelota vasca (laxoa). Amaia Salazar tocaba esta piedra la cual, a través de su gélido tacto, era capaz de transmitir recuerdos olvidados.



Tras atravesar la plaza del Ayuntamiento llegamos a la Iglesia de Santiago, lugar donde se celebran los funerales de las víctimas. Me detuve en la entrada para percibir la descripción que Dolores Redondo hace en el libro: “atravesó los jardines de la iglesia y apareció la belleza de los enormes árboles que la rodean compitiendo en altura con las dos torres del templo”.


Una vez aquí, nada mejor que ir a la pastelería Malkorra a comer el Txatxingorri, dulce típico de Navarra que Dolores Redondo lo convierte en pieza clave de la novela.

Este año se ha estrenado la película "El Guardián Invisible", y para realizar el rodaje han modificado alguno de los escenarios del libro, concretamente el obrador de las hermanas de Amaia, que se ha ubicado en una panadería de verdad. El caso es que una vez terminada la película, y a petición popular, el cartel “Mantecadas Salazar” se ha quedado instalado para siempre. 


Hay dos lugares que no vimos, la moderna Comisaría de Policía en la cual hay una placa que dice “Aquí trabaja la inspectora Salazar” y el cementerio donde se encuentra la tumba de la familia Arbizu.

Para completar la visita, lo mejor es perderse por el Valle del Baztan, realizar alguna ruta de senderismo, visitar cuevas o ver los dólmenes o megalitos. Las opciones son realmente numerosas. 

Erratzu
Termino el post con un vídeo en el cual Dolores Redondo cuenta la razón por la cual eligió este lugar y no otro para desarrollar sus novelas, que siente Amaia Salazar al pasear por este pueblo y tocar sus piedras o porqué situó la casa de la tía Engrasi en esa vivienda. 



Espero haber despertado la curiosidad por ver Elizondo, por leer el Guardián Invisible o simplemente por visitar el misterioso Valle de Baztan. 



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