Budapest tiene más de
100 manantiales de agua termal, hecho que ha propiciado que se denomine como la
“ciudad de los balnearios”. Con este panorama lo normal es aprovechar la
estancia para sumergirse en esas piscinas calentitas y a ser posible ir a un
balneario de renombre, como el Széchenyi.
En
este post vamos a proporcionar toda la información necesaria para realizar
la visita con niños, consejos y sobre todo, nuestra valoración personal, que
dicho sea de paso, no es del todo buena.
