Era nuestra última noche en Islandia, el viaje llegaba a su fin mientras una gran pena inundaba nuestro corazón.
Paseábamos por Reykjavík cabizbajos, recordando todo lo que habíamos vividos durante esos 10 días, cuando dos españoles que estaban de Erasmus nos pararon para hablar con nosotros un rato. -"Hola, de donde sois, que tal el viaje".... -"y vosotros que hacéis aquí.....anda de Erasmus que interesante" ..... -"pues esta noche hay probabilidad alta de ver auroras" !!!Queeee!!!!!
A veces creo que no fue casualidad encontrarnos con ellos y que nos avisaran. A veces creo que la diosa fortuna se cruzó en nuestro camino, o que Islandia se dio cuenta de lo mucho que nos había gustado y del amor incondicional que le tenemos, que quiso regalarnos una noche de auroras boreales.