1.5.13

D-Day, playas del desembarco de Normandía.

Durante nuestra estancia en Bretaña Francesa, visitamos uno de los lugares cuyos acontecimientos cambiarían la historia de la humanidad: Las playas del desembarco de Normandía.

En un principio pensábamos que no era el sitio más idóneo para ir con niños, pero nos llevamos una sorpresa cuando vimos un montón de grupos de escolares visitando los museos y las playas. Entonces comprendimos que es importante que ellos conozcan las páginas oscuras de nuestra historia para no que esos hechos atroces no se vuelvan a producir. 



Algo que nos llamó la atención es que en la entrada de todos los pueblos franceses de esta región siguen ondeando las banderas de Estados Unidos, Inglaterra y Canadá, como muestra de agradecimiento por la liberación de la ocupación nazi. 

Comenzamos nuestra visita en Arromanches, dentro del departamento de Calvados. Este pequeño pueblecito costero es hoy un lugar perfecto donde iniciar la ruta a las playas del desembarco. 
En sus calles podemos observar carros de combate, cañones y los tanques que fueron utilizados por las tropas aliadas en la famosa operación "Overlord". Los apasionados de la II Guerra Mundial podrán comprar recuerdos en las numerosas tiendas de souvenirs plagados de artículos con esta temática.


Por el precio de unos 8€ los adultos y de 6€ los niños se puede visitar el Museo del Desembarco, donde se explica mediante filmaciones toda la compleja operativa del que ha sido el mayor desembarco de tropas de la historia de la humanidad. También exponen numerosos uniformes, armas y documentos originales de aquellos decisivos días. 


En la misma playa y a unos metros de la costa mar adentro, todavía se pueden contemplar los restos de los "mulberrys", que son unas grandes estructuras de acero y hormigón que utilizaron los Aliados como puertos flotantes para poder llevar a buen fin el traslado de tropas y material.


Estos puertos fueron una auténtica obra de ingeniería, y a parte de la dificultad que implica su construcción, tenían el condicionante de luchar contra las malas condiciones de oleaje y sobre todo con las fuertes mareas propias de esta zona.


Nuestro siguiente destino sería una visita al Cementerio Americano de la playa de Omaha situado unos 20 kilómetros el oeste, en el pueblo de Colleville-sur-mer.



El cementerio americano es terreno cedido por Francia a los Estados Unidos para honrar a los soldados fallecidos en combate. Ocupa una extensión inmensa y está situado sobre un acantilado en frente de la playa de Omaha. Se calcula que están enterrados en este lugar unos 10.000 militares estadounidenses, en su mayoría caídos en los duros combates durante el desembarco.

A parte de las cruces, el cementerio consta de un edificio con sala de exposiciones y museo. En el piso inferior existe una cápsula del tiempo sellada de granito, donde los americanos guardan noticias de los reporteros que estuvieron presentes durante la batalla. También existe un monumento conmemorativo de los más de mil americanos que no pudieron ser identificados.



Nuestra visita fue un día de diario del mes de mayo, y a pesar de las fechas tuvimos que hacer una pequeña cola para pasar el control de seguridad, llamándonos la atención que los Vigilantes de Seguridad eran americanos, al igual que todas las personas que trabajan en el recinto.

El lugar es sobrecogedor. Miles de cruces blancas perfectamente alineadas, cada una con su nombre, algunas todavía con flores, y todas, absolutamente todas en un perfecto estado de conservación y limpieza.


Con todo este entorno y a pesar de los numerosos turistas, el silencio se apodera del lugar y hace que te impliques con aquel hecho histórico que fue la Segunda Guerra Mundial.


Después de pasear entre las cruces, fuimos a la parte que da a la playa de Omaha, donde aún se pueden diferenciar los cráteres formados por los impactos de proyectiles sobre la arena.


Para los amantes de la Segunda Guerra Mundial recomendamos una estancia de unos 2 o 3 días para visitar a fondo la región. Cerca de estas playas se encuentra una preciosa ciudad llamada Bayeux con un Tapiz bordado del S XI único en el mundo. 


Nosotros no teníamos más tiempo....nuestra sobrecogedora estancia en las playas del Desembarco había acabado, quedando para otra visita los numerosos museos y demás lugares de interés que nos quedaron en el tintero. 

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GRACIAS POR VISITAR TROTAJOCHES !!!!

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